Dodecálogo+1 de una madre putativa

Celia Guerrero

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1. Interfiera en una relación filial con la seguridad de que será a veces el viento que augura la inclemencia, a veces la tempestad misma.

2. Admita que para hablar en primera persona el término “putativa” resulta equívoco, como es también impreciso ser denominada madre, o como es —consecuentemente— molesto recibir el mote de “madre putativa”: matriz considerada legítima sin serlo.

3. Averigüe la receta para la preparación de la sensatez, podría ser útil en caso de tener que criar a un nohijo en un mundo hipotético en donde un pulso solar deja en la inutilidad otras tecnologías humanas.

4. Prepárese para ser considerada menos que poca cosa, porque una cosa podría ser un recipiente, uno cóncavo o multiforme, que tenga la capacidad de ser llenado o vaciado, pero que solo adquiera utilidad en la medida en que es depositario de un valor.

5. Atribuya al hereditario sedentarismo la necesidad de construir un nido, de edificar un aquí y un ahora que cimiente un mañana y que necesitará, por supuesto, una administración y un mantenimiento adecuado.

6. Siéntase como una invasora galáctica porque lo es. Después de merodear y mapear con detalle las esquinas y rincones de ese novedoso espacio podrá dejar de llamarse invasora y comenzar a ser invadida.

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7. Culpe a la materialidad cuando el trabajo se vuelva incesante, cuando la cotidianidad crezca a la par de la maleza y los trastes sucios se apareen a escondidas.

8. Coleccione artefactos para marcar el territorio íntimo, resguarde rutinas, acumule hasta lo inacumulable y pinte las paredes con caca si se le da la gana.

9. Aprenda a sentarse, señora, ¡es toda una señora! Aunque en la calle la fachada muestra una remodelación reciente, los cuartos conservan las lámparas originales, la loseta de los baños caída es irremplazable desde que fue descontinuada por el fabricante y las tuberías y el cableado original están eternamente a punto del colapso.

10. Mida el espacio en relación al silencio, no conceda su soledad ante la idea del vacío. Algunas tardes acumulará impaciencia, pero las noches —junto con los sueños— continuarán siendo suyos.

11. Disfrute los múltiples beneficios de la ilegitimidad como ignorar el despertador, no forrar libros en el ocaso del verano, vivir por temporadas de salchichas fritas y arroz precocido, o dormir siestas a las dos de la tarde.

12. Santifique, ante todo, la legitimidad: la única, la por siempre, la abnegada, la precisa, la dispuesta, la consagrada, la sin duda alguna engendradora.

+1. Analice la posibilidad de aceitar la maquinaria y echar a andar el propio aparato reproductivo. No confiera a la suerte la satisfacción de decidir.

 


 

LA AUTORA

 

_MJR3699_01Celia Guerrero Acosta (Ciudad de México, 1990) Periodista independiente. A veces el qué, cómo, cuándo y dónde no le bastan y hace/escribe otras preguntas. Desde que comprendió el “lo personal es político”, antes de salir a reportar las injusticias del mundo, vira hacia su casa. Comparte nido con Pepe y Mateo. Tiene TOC autodiagnosticado.

También puedes leerla en:

Tumblr: lawarrior-blog.tumblr.com
Blogspot: vocespasivas.blogspot.com

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