Mediación y cuidados

Alma Itzel Franco Reyna

 

Realicé mi servicio social en el programa ENLACE en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, MUAC. El programa, a grandes rasgos, consiste en estar en las salas de exhibición y hablar sobre arte con lxs visitantes, resolver dudas, dar mediaciones y recorridos, además de apoyar en otras áreas como montaje, talleres, encuestas y prácticamente lo que sea que se necesite. Creo que no fue hasta que estuve en el museo que escuché hablar de la palabra mediación y me pregunté por qué existe la mediación en el MUAC. La primera, y única, definición que he leído de mediación es la de Maria Lind en el texto Ten Fundamental Questions of Curating, cuando responde la cuarta pregunta “Why Mediate Art?”. Su definición es la siguiente:

It is essentially about creating contact surfaces between works of art, curated projects, and people, about various forms and intensities of communicating about and around art. As a term, mediation seems to be open enough to allow for a wider variety of modes of approaching exchanges among art, institutions, and the outside world.

En esta definición, Lind establece que la raíz de la mediación está en crear relaciones entre arte, público, el museo como institución y el mundo fuera del museo; sin embargo, al estar en las salas del museo, platicando con personas y escuchando sus inquietudes respecto al arte, considero que esta relación puede también convertirse en una relación de cuidado como la que describe Nel Noddings en su libro Starting at Home.

Noddings explica las relaciones como formas de encuentro: dos personas se encuentran y ambas tienen necesidades que pueden ser obvias o no y que pueden ser dichas o no. Dentro de estas necesidades, Noddings también ubica el cuidado, que puede tomar distintas formas. En los encuentros de cuidado hay una persona que es cuidada y la persona que cuida, y entre ellas hay un intercambio de atención. La atención en el encuentro de cuidado es receptiva y no de proyección, ya que en éste se busca “recibir a la otra persona y sentir lo que está sintiendo incluso si intelectualmente sé que yo en esa situación no me sentiría de esa manera” (15). En este sentido, Noddings agrega que la simpatía se acerca más a capturar lo que ella intenta describir: “sentir con”. Cuando se proyecta hacia otra persona, el proceso es de control de la persona que proyecta hacia las demás; sin embargo, cuando se recibe a la otra persona en el cuidado, la persona que cuida da su atención a la persona que es cuidada y se vacía para poder recibirla. Noddings describe el proceso como una dualidad, ya que la persona que cuida, al recibir a la persona cuidada, adquiere dos pares de ojos y oídos pero también “siente el dolor del otro adicional al suyo” (15).

Que la atención sea receptiva más que proyectiva me pareció el punto en común que tiene la definición de Lind con la forma en la que Noddings describe las relaciones de cuidado. En las mediaciones de arte te vuelves un vínculo (un enlace) entre la pieza y lxs visitantes, lxs artistas y lxs visitantes, incluso el museo y lxs visitantes. Al ser este vínculo, te vacías para transmitir las ideas de la pieza, artista o museo, pero también para recibir las reacciones de lxs visitantes. No quiero decir que lxs enlaces no demos nuestras opiniones o no pongamos nuestro sentir en las mediaciones, sino que nos vaciamos para prestar toda nuestra atención a la persona y recibirla, adquiriendo sus oídos y ojos —en la dualidad que describe Noddings—, intentando entender la forma en la que esa persona comprende las piezas. Debo aclarar que no todas las mediaciones se vuelven una relación de cuidado, y esto es algo de lo que también advierte Noddings cuando escribe que no todo lo que recibimos de otras personas nos provoca “una vibración armoniosa de simpatía” (15), sino que a veces nos provocan repulsión y en ocasiones es imposible convertir estos encuentros en uno de cuidado (15).

La mediación no consiste únicamente en recibir a la persona sino también en leer a esa persona y saber cómo responder de alguna forma a sus necesidades, sean de cuidado o no; y creo que es aquí donde yace lo fundamental de la relación de cuidado con la mediación. En mi estancia en el museo aprendí a identificar cuando una persona quiere resolver una duda muy particular, cuando quiere más información precisa como fechas y materiales de la obra, pero también si la persona quiere entender la pieza desde otro punto de vista o quiere hablar más sobre el artista; y las ocasiones más relevantes, cuando quiere conectar lo que ve en el museo con su vida cotidiana. Hubo mediaciones en las que sólo prestaba mis oídos a personas que se maravillaban tanto con lo que veían que no podían contener su admiración, pero también su desagrado, su confusión, incluso su dolor.

Tal vez la mediación que más recuerdo es en la exposición Restablecer memorias, de Ai Wei Wei: después de hablar de la pieza de retratos en legos de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, una señora se acercó a darme las gracias por mi explicación y a decirme, con lágrimas en los ojos, que “eso también pasa en su país”. En ese momento, la pieza de arte fue el pretexto, cuando esa persona quería que alguien escuchara lo que tenía que decir. Prestarle mis oídos y recibir su dolor fue lo que ella necesitaba. Uno de mis compañeros enlaces me contó la vez que le dio una mediación a dos hermanxs de 16 y 9 años. En ese momento, se sintió responsable tanto de que recibieran la información importante sobre la exposición como de que llegaran bien a casa, ya que era un poco tarde. Le pidió a otro enlace que lxs acompañara al metro y avisara cuando hubieran llegado. Aquí, cubrir el cuidado incluso fue más allá del museo.

La atención en las mediaciones no va únicamente del mediador al espectador, también va en la dirección opuesta. Muchas veces sentía cómo la gente se vaciaba de su confusión o de su desagrado para prestarme toda su atención e intentar entender lo que yo les decía, lo que yo sentía. Lxs visitantes también recibían mi admiración, desagrado, confusión y dolor. Es en el momento en el que recibes al otrx en el que deja de serlo. La pregunta de Lynd me parece una de las más relevantes que he encontrado durante mi servicio social: ¿por qué mediar arte? En algún punto, una de las curadoras del museo nos dijo que en realidad las exhibiciones no necesitan mediadores porque es su trabajo (de lxs curadores) que las exposiciones se entiendan solas. ¿Están haciendo un mal trabajo lxs curadores que se necesitan personas que expliquen las exposiciones? No lo creo. Pero, tal vez el punto del arte no es únicamente que se entienda. Tal vez es algo que va más allá, algo que podemos encontrar en las superficies de las que habla Lind, al pensar que nosotrxs mismxs somos superficies y el arte nos lo recuerda cada vez que entra en contacto con nosotrxs y provoca todo tipo de emociones e ideas.

Como superficies constantemente expuestas, la mediación permite generar un espacio de encuentro en el que dos personas sin relación alguna generan consideración por el/la otrx. La mediación de cuidado en la que se recibe a una persona nos recuerda lo que considero más importante que enuncia Noddings: “we all want to be cared for” (12).

 

Fuentes consultadas

Noddings, Nel. “Caring”. Starting at Home. University of California Press, 2002.

Lind, Maria. “Why Mediate Art”. Ten Fundamental Questions of Curating. Contrapunto

S.RL., 2012


LA AUTORA

IMG_4995 Alma Itzel Franco Reyna. Nació hace 22 años en la ciudad de México, un 26 de junio. Desde muy pequeña le gustaba leer y que le contaran historias, por eso estudió letras; inglesas, porque desde entonces le fascinaban Wuthering Heights y Edgar Allan Poe. Descubrió los cuidados y su ética en un seminario de la carrera que dio una de sus maestras favoritas, quien ahora es su asesora de tesina. Su primer trabajo fue como asistente de maestra de inglés y después ha tenido otros ya como maestra. También le interesan mucho la fotografía, la danza y el arte contemporáneos. Por ello realizó su servicio social en el MUAC como enlace. Actualmente escribe su tesina, o más bien rescribe y vuelve a rescribir.

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