Por qué debería venerar a su lavadora: un manifiesto

Corina H. Reyes

Pesukone, vaskemaskin, tvättmaskin, เครื่องซักผ้า, rentadora, стиральная машина, washing machine, lavadora, 洗衣機, wasmachine, makîneya kin şûştinê. La multiplicidad de idiomas en los que existe la lavadora es una muestra de que su servicio leal y eficaz es requerido en todas partes del globo. A pesar de esto, ella es el electrodoméstico más menospreciado y al que se dedican menos alabanzas.

Esto tiene que acabar. 

Los refrigeradores aparecen en poemas; los televisores son todavía objetos de controversia entre quienes los defienden de educadores y quienes los acusan de idiotizar a los espectadores. Más de una persona se ha declarado dependiente de las cafeteras. Los hornos de microondas aún despiertan acaloradas discusiones sobre sus efectos en la salud y calidad de los alimentos. Las estufas, las licuadoras y otros aparatos del hogar son símbolos de la vida independiente y esclavizante por igual. Sin embargo, pocos pensamientos se han dedicado a la heroína modesta, a veces ruidosa, a veces discreta, que vela por el bienestar de quien la usa, un ciclo de lavado a la vez.

La lavadora no es sólo un instrumento que provee de prendas limpias a los usuarios.

  • Es defensora de la imagen personal del usuario. Probablemente usted haya acudido en más de una ocasión a una cita, trámite o ceremonia importante vistiendo prendas libres de manchas de comida u olor a sudor y eso fue gracias a una lavadora.
  • Es el pilar que sostiene el tiempo libre del usuario. Se derraman lágrimas pensando en las muchas horas de vida valiosa que desperdiciaron las antepasadas humanas mientras despercudían, remojaban y lavaban a mano las prendas de toda la familia. Esas antepasadas dejaron de aprender un idioma, un arte marcial o caligrafía por estar tallando pantalones contra piedras de río. Usted, en cambio, usa unos minutos en echar una carga, detergente, y se puede dedicar inmediatamente al esparcimiento y/o productividad mientras la fiel lavadora concluye su ciclo.
  • Es la guardiana de la dignidad del usuario. Piense en los muchos secretos revelados a los sentidos de quienes tocaron, miraron y olieron los rastros que aventuras y pasiones diversas dejaron en las prendas sucias. La lavadora no juzga; lava, enjuaga y centrifuga.
  • Es la verdadera razón por la que las manos de quien la usa se ven suaves, jóvenes y tersas.
  • Es una fuente de inspiración para el lenguaje. Expresiones clave para la justicia, la comunicación y la política provienen de la labor de limpieza de esta máquina maravillosa, por ejemplo: lavado de dinero y lavado de cerebro.
  • Es un invento que ha acompañado a la humanidad durante siglos. En 1691 se otorgó la primera patente a una máquina para lavar ropa; es decir, es más antigua que el piano, el motor de vapor, el teléfono, la bicicleta, la Coca-Cola, el imperio soñado de Napoleón, las pinturas de John William Waterhouse, la literatura gótica, el dadaísmo, la vacuna antirrábica, las licuadoras, los condones y los reactores nucleares. 

Apelamos a usted que tiene una lavadora en casa y eso le hace un ser con suerte. Usted ignora, seguramente, la cantidad de personas adultas que en este momento en el mundo carecen de su propia lavadora. Lo desconoce porque no existe una organización mundial que mida de forma eficiente indicadores de acceso garantizado a una lavadora dentro del hogar. Tampoco conoce con cifras exactas y contundentes la cantidad de personas que tienen acceso a una lavandería. Esos seres alrededor del mundo también son menos afortunados que usted porque dependen de la puntualidad y salud de los empleados de lavandería para acceder a una lavadora en los horarios de funcionamiento  prometidos en un cartel que cuelga de la puerta del establecimiento. 

Usted tiene una lavadora en casa que funciona perfectamente después de cinco años de explotación y eso le hace un ser con suerte. Seguramente desconoce en este momento la cantidad de personas que tienen una lavadora descompuesta y arrumbada en casa; o que funciona parcialmente, pues no deja blancas las prendas blancas o convierte en grises las prendas negras. 

Usted no ha descompuesto su lavadora porque no es un usuario desconsiderado y leyó el manual antes de usarla. Memorizó con la diligencia de un estudiante de nivel básico los capítulos sobre cómo añadir el detergente, el suavizante y cómo limpiar los filtros. No obstante, en este momento hay millones de usuarios que desdeñan el manual o no tienen acceso a la capacitación para el correcto uso de la lavadora. Esta negligencia orilla al usuario a una situación de pánico en la que después de insultar injustamente a la lavadora, recurre a la garantía de manera anticipada (como si los técnicos no tuvieran nada mejor qué hacer).

Usted tiene una lavadora que no hace ruido porque cumple con sus funciones tímida y calladamente, como a usted le gusta que se hagan las cosas. Eso lo hace un ser con suerte. Si usted tiene una lavadora ruidosa, quiere decir que está pagando alguna penitencia de vida pasada en la que maltrató a quien le lavó a mano y por tanto debe padecer, a manera de manda, piadosamente el ruido del centrifugado. Acepte su karma y haga lo propio para mejorar su futuro.

Nuestra postura es clara. A partir de hoy, ningún foco rojo será ignorado. Ningún ruido que signifique mal funcionamiento será objeto del rencor del usuario, sino de su preocupación genuina que le hará correr por el manual o llamar con urgencia al servicio técnico. Será prioritario restaurar el funcionamiento de este aparato estupendo que es el verdadero mejor amigo de las personas.

Por lo anterior, se considera de la mayor importancia que las lavadoras tengan un día de mundial de reconocimiento y un hashtag de apreciación. Que cada persona mayor de edad exija a sus dirigentes una medida para apoyar a quienes no cuentan con una lavadora o  tienen una averiada que requiera atención. Que las escuelas de arte, en especial de literatura, alienten a sus alumnos a usar la lavadora como fuente de inspiración para sus obras. Que en las escuelas de educación primaria se valoren las visitas de campo a lavanderías tanto como se hace con los recorridos a museos. Que se aliente a la infancia a aprender a usar y cuidar de las lavadoras. Que cada museo de ciencia y tecnología cure una sala para la historia de las lavadoras cuando no sea posible dedicarles un museo nacional exclusivo.

Que las instituciones de educación superior alienten a sus ingenieros, físicos y matemáticos a investigar sobre la ciencia del desagüe y el centrifugado, así como a pensar en el futuro de la tecnología de estas máquinas excepcionales. Que las lavadoras que no puedan continuar lavando sean desmanteladas con honor y respeto.

Que el usuario, al sentir sus manos, brazos y espalda libres de cansancio piense en su lavadora y sienta agradecimiento por ella en su corazón.

Lavaremos,

Facción lavada y planchada del ejército de carga pesada a 40º


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Corina H. Reyes (México, D. F., 1985) ha sido muchas personas. Se gana el pan en una escuela primaria cerca del Polo Norte, pero realmente quisiera escribir todo el día. No come vaca porque es un animal sagrado. Su gesticulación excesiva la ha puesto en aprietos más de una vez. Preferiría no pagar sus impuestos, pero es temerosa del fisco. En 50 años se ve como una fantasma acosadora de gente viva en algún un parque mal iluminado.

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